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  Mal agudo de montaña
Existe una sintomatología muy común que puede resultar muy peligrosa y delicada que surge por la mala adaptación a la altura y que se conoce como mal de altura. Los signos de este mal aparecen a partir de los 2.500 y 3.000 m.s.n.m. Afectan en su mayoría a aquellas personas que no están acostumbradas a habitar en estas altitudes. La aparición del Mal Agudo de Montaña (MAM) se basa en dos principios: en la rapidez de ascensión y en las condiciones que se realiza la misma. Se consideran que los signos de mala adaptación aparecen de 4 a 8 horas después de haber alcanzado una gran altura y permanecer en ella.
Un buen andinista nunca oculta sus signos de mala aclimatación y reconocerlo no se debe considerar un fracaso. Muchas veces es típico tener mal de altura a esas altitudes y se debe ser lo suficientemente responsable para detener la marcha y reconsiderar un descenso. Aún los más grandes escaladores han experimentado o sufrido esta afección.
A fin de facilitar la detección de este mal se ha establecido la siguiente tabla práctica, asignando valores a los distintos síntomas a fin de determinar la gravedad del MAM.


Dolor de cabeza leve: 1 punto
Náuseas o perdida de apetito: 1 punto
Insomnio: 1 punto
Vértigo: 1 punto
Dolor de cabeza resistente a la aspirina: 2 puntos
Vómitos: 2 puntos
Disnea en reposo (falta de aire): 3 puntos
Fatiga anormal: 3 puntos
Oliguria (falta de orín): 3 puntos



Puntuación
Definición
Tratamiento
1 a 3
MAM ligero
Aspirina o paracetamol
4 a 6
MAM moderado
Aspirina, reposo
suspender ascenso
más de 6
MAM agudo
Descenso


Todos los síntomas desaparecen con el descenso. En caso de duda o de persistencia de los males, aunque sean moderados, es recomendable el descenso para volver a ascender mas lentamente facilitando la aclimatación.
El mal agudo de montaña no debe ser ignorado ni disimulado, a menudo los primeros síntomas se atribuyen a la incomodidad, cambio de alimentación o fatiga y se esconden por miedo a que se interpreten como signo de debilidad.
El mal agudo de montaña puede afectar a cualquier andinista, sea cual sea su estado físico, contextura, entrenamiento o experiencia y de no tratarse a tiempo puede derivar en edema pulmonar o cerebral, acarreando incluso la muerte.
De ser posible, nunca se debe dejar de consultar con un médico o quien pudiera brindar atención médica.

Congelamiento
El principio de congelamiento presenta síntomas muy particulares. Primero, en las partes expuestas del cuerpo, el frío comienza a producirnos dolor al golpearnos; luego todas las sensaciones desaparecen y una especie de anestesia se apodera de la parte congelada. La piel empieza a cambiar el color normal por un enrojecimiento o blanqueo de la misma, aparecen ampollas y un ennegrecimiento continuo.



El lugar mas común para los congelamientos son las manos, dedos, pies y algunas partes de la cara. Por eso se recomienda tener y utilizar un equipo adecuado para las bajas temperaturas a las que se está expuesto. Siempre se deben usar buenas medias (secas) y botas dobles adecuadas, un rompevientos de excelente diseño y material, pasamontañas y por último manos guantes para las manos con mitones de alta calidad si es posible.
 En caso factible de tener principio de congelamiento se debe poner en contacto la zona afectada con lugares del cuerpo de mayor calor. Cuando se trata de situaciones de mayor gravedad, no se debe intentar el recalentamiento hasta que la persona no esté en un lugar adecuado, de lo contrario se puede complicar aún más. Recalentar un sector del cuerpo de una persona es una tares que se debe hacer progresivamente, introduciendo la parte afectada en agua tibia (37° C ó 98,6º F) e ir lentamente calentándola hasta llegar a los 40° C (104º F).
Se debe tener en cuenta que después de todos estos procesos y del congelamiento anterior, la persona afectada sentirá dolores en el cuerpo y es probable que aparezcan infecciones. Se recomienda hospitalizar a la víctima.
De ser posible, nunca se debe dejar de consultar con un médico o quien pudiera brindar atención médica.

Edemas
Edema pulmonar
Los signos del edema pulmonar se caracterizan por experimentar sensaciones de ahogo y una respiración ruidosa (burbujeo). Los labios y a su vez con frecuencia las orejas se ponen amoratados o azulados (cianosis); puede haber expectoración espumosa, a veces rosada. Estos síntomas se pueden hacer presentes en la noche, luego de haber tenido un día de mucho esfuerzo. Se recomienda tener al enfermo en posición de sentado mientras se busca ayuda.



Edema cerebral
El edema cerebral se caracteriza por fatiga o debilidad extrema, vómitos (a menudo violentos) y dolor de cabeza agudo y persistente. Existe dificultad para mantenerse en pie, padeciendo vértigos y trastornos del comportamiento. El coma llega rápidamente. A veces no hay dolor de cabeza sino simplemente un gran cansancio y trastornos de equilibrio.
Ambos casos de edema se tienen que atender con urgencia y rescatar a la persona lo más rápido que se pueda. Los edemas se tratan en emergencia introduciendo a la persona en una cámara hiperbárica, donde se trata de revertir los síntomas y mantener hasta que se pueda trasladar a un centro sanitario para un cuidado más específico. Ante los primeros síntomas, o ante la sospecha de los mismos, consulte al servicio médico del Parque o avise al Guardaparque.

Reacciones del cuerpo
Estar a grandes alturas durante mucho tiempo puede acarrear trastornos digestivos (anorexia y dispepsias) y metabólicos (balances calórico y proteico negativos); por lo que es muy común tener pérdida de peso (aproximadamente de 0,5 a 2 kilogramos por semana) en un comienzo por lipólisis y a partir de los 10 días por pérdida de masa muscular. El cuerpo tarda en reponerse de esa pérdida de peso alrededor de tres meses después de la ascensión. Otras complicaciones potencialmente peligrosas son las hemorragias retinianas de altura, la trombosis venosa y las psicosis de altura, peligrosas en un entorno agresivo donde los errores se pueden llegar a pagar con la vida.
De ser posible, nunca se debe dejar de consultar con un médico o quien pudiera brindar atención atención.